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Por un comercio más justo del cacao

PE-COMERCIO | 26 de January de 2012

Madrid, 26 ene (Euroefe).- Del sector del cacao depende el sustento de 50 millones de personas en todo el mundo. África es la mayor región productora con el 70 por ciento de la producción mundial, pero la mayoría del cacao termina en Europa: la UE importa más del 80 por ciento de su cacao de África Occidental y el sector europeo del chocolate es el mayor del mundo.

Esa condición de ser el principal importador y consumidor de cacao del mundo y de albergar a los principales transformadores y fabricantes de chocolate implica que buena parte de la responsabilidad sobre el sector del cacao debe recaer en la UE.

La imagen de decenas de niños trabajando puede encontrarse en múltiples plantaciones de cacao africanas que después abastecen a empresas europeas. La extracción de las semillas de cacao sigue siendo una actividad que requiere mucha mano de obra, y numerosos informes han revelado que los cultivadores de cacao siguen utilizando mano de obra infantil en las explotaciones. De hecho, las entidades internacionales denuncian prácticas de esclavitud infantil en la industria del cacao.

Los diputados del Parlamento Europeo están preocupados con este tipo de cuestiones y han planteado a la Comisión en varias ocasiones que se prohíba expresamente el trabajo infantil en el comercio y que se introduzcan etiquetas en los alimentos con la indicación “sin trabajo infantil”.

En 2010 la comunidad internacional promovió el Convenio Internacional del Cacao que está aplicándose ya de manera provisional y al que la Unión Europea se tiene que adherir antes de septiembre de este año. La Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo se pronuncia hoy sobre el documento, que el eurodiputado portugués Vital Moreira propone aprobar.

Moreira está convencido de que el convenio influirá positivamente en todos los agentes participantes en la economía cacaotera, y confía en que se traducirá en beneficios a largo plazo para los pequeños agricultores y las comunidades en las que viven. No obstante, el texto internacional no incide en la situación de los niños en las explotaciones de cacao, y el eurodiputado propone impulsar una resolución sobre ese tema que contribuya a la sensibilización respecto de la problemática del trabajo infantil.

El convenio sustituirá al aprobado en 2001, tendrá una vigencia de dos años, y buscará reforzar la cooperación internacional entre productores y consumidores dentro del marco de la Organización Internacional del Cacao para que el comercio mundial del producto sea “más justo y sostenible”. En dicha organización, los miembros exportadores y los importadores tienen asignada una proporción idéntica de votos.

El nuevo pacto reconoce la importancia de la viabilidad económica y de la responsabilidad social y medioambiental en todas las fases de la cadena de valor. Además, reconoce la necesidad de garantizar unos precios justos para el cacao y unos beneficios equitativos, y de fomentar la calidad del cacao y desarrollar procedimientos de seguridad alimentaria.