Barcos pesqueros de arrastre en el puerto de Lauwersoog, en Holanda. EFE/Archivo
Bruselas, 20 jun (EFE).- La comisión de Pesca del Parlamento Europeo se opone a que los peces inmaduros que sean desembarcados cuando se aplique la prohibición de los descartes (capturas no deseadas que se devuelven al mar) se distribuyan de manera gratuita en comedores de caridad, como plantea Bruselas.
En su lugar, propone que se destinen a la alimentación animal o al procesado y que los fondos obtenidos se repartan entre la compensación parcial de los costes del carburante de las embarcaciones y un fondo para la conservación de las especies.
La prohibición total de los descartes y la obligación de desembarcar todas las capturas es una de las principales novedades de la reforma pesquera, actualmente en negociación.
Los eurodiputados de esa comisión aprobaron un informe del conservador escocés Struan Stevenson que rechaza esa opción al considerar que distorsionará el mercado, ya que los comedores caritativos compran ahora todo el pescado que consumen, señaló el ponente del texto en rueda de prensa.
Para los peces grandes que se descarguen cuando se prohíban los descartes, plantea que se vendan en el mercado como el resto de pescado y que los beneficios se destinen a los mismos objetivos que en el caso del inmaduro (pez pequeño que no ha alcanzado el estado adulto).
Los diputados votaron el informe sobre las nuevas normas que regularán la organización común de mercados en el sector de los productos de la pesca y la acuicultura, en el marco de la reforma de la Política Pesquera Común (PPC).
El texto rechaza, por otra parte, la propuesta de la Comisión Europea de incluir la fecha de captura del pescado en las disposiciones obligatorias del etiquetado del producto y, en su lugar, mencionar la de desembarco.
Stevenson explicó que las embarcaciones que pasan días fuera y disponen de medios para guardar el pescado en líquido congelado pueden mantenerlo perfectamente fresco, por lo que no sería justo que figurara en su etiquetado una fecha que diera a entender que es un pescado ya viejo.
Por otra parte, el informe considera que la Comisión Europea debería garantizar que el pescado y los productos de la acuicultura procedentes de terceros países respetan los estándares de sostenibilidad y las normas europeas, para que puedan competir en pie de igualdad.
El informe subraya, asimismo, la necesidad de desarrollar el sector de la acuicultura en la UE y combinar las nuevas tecnologías aplicables a la pesca para mejorar su aprovechamiento.
Por último, apoya la idea de impulsar el papel de las organizaciones de productores, para aumentar su peso en la gestión de las pesquerías y permitir que regulen de manera más efectiva la actividad de sus miembros.
En la UE hay en la actualidad más de 2.000 organizaciones de productores, de las que el 85 % está localizado en siete países, y España, Italia y Francia cuentan con el 52 % del total.








