Al rescate de los bancos... de alimentos

Iratxe García | 04 de octubre de 2011

La eurodiputada socialista Iratxe García Pérez
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La eurodiputada socialista Iratxe García Pérez

Por la eurodiputada Iratxe García Pérez

El Plan de ayuda a las personas más necesitadas de la Unión Europea comenzó su andadura en 1986 con un doble objetivo. Por un lado, poner a disposición de las personas necesitadas, de forma gratuita, alimentos básicos de calidad y, por otro, aprovechar los excedentes de ciertos productos agrarios en poder de los organismos públicos de intervención de la Unión Europea. Inscrito en las medidas de regulación de mercado, eran los tiempos de los lagos de leche y las montañas de mantequilla que suscitaron, no sin razón, tantas críticas a la PAC pero abastecían de manera constante a los bancos de alimentos.

Las sucesivas reformas de la PAC han ido acercando su funcionamiento a la dinámica del mercado. La producción se orienta a la demanda con la consiguiente bajada de las existencias de intervención. Tanto así que a mediados de los noventa, fue necesario modificar el régimen de ayuda a fin de permitir, en determinadas circunstancias, completar las existencias de intervención con compras en el mercado para el correcto abastecimiento de los bancos de alimentos.

Este programa no resuelve el problema de malnutrición y pobreza entre los ciudadanos de la UE pero si contribuye con toda seguridad a reducirlas Distribuye entre las organizaciones caritativas más de 440 000 toneladas anuales de productos de primera necesidad y la cifra de ciudadanos europeos que se benefician del mismo asciende hoy a 18 millones.

Tiempos de crisis, recortes presupuestarios, puede que sea esa la motivación oculta de unos pocos Estados miembros que, desde 2008, bloquean este asunto en Consejo de Ministros de Agricultura. Entienden que, si el programa no se abastece en exclusiva de la intervención, rebasa el ámbito de la PAC e invade las competencias de política social que se articulan a nivel nacional. La controversia se ha elevado incluso al Tribunal de Justicia Europeo cuyo fallo no cuestiona la pertinencia del programa, aunque sí exige una actualización de su base jurídica. Tan fácil como modificar el Reglamento proponiendo una doble base: PAC y Política social. La propuesta ya está sobre el tapete pero el acuerdo no llega.

Con visión de futuro, la Comisión Europea ha salvado este escollo inscribiendo el programa en la Política de Cohesión Económica y Social en sus propuestas de marco financiero para 2014-2020.

Lo que peligra en estos momentos es la continuidad del Programa para los años 2012 y 2013 en los que la necesidad del mismo será por desgracia mayor que nunca. Las cuestiones jurídicas y financieras que cuestionan su aplicación son meramente cosméticas, solo falta voluntad política por parte de algunos para superarlas. El Comisario Ciolos y la Presidencia polaca así lo reiteraron en el debate que tuvo la semana pasada en Estrasburgo. No fue un debate propiamente dicho puesto que el Parlamento Europeo nos hemos pronunciado en reiteradas ocasiones no solo a favor del programa sino de que la financiación sea al 100 % comunitaria. El debate reprodujo lo que muchos Ministros de Agricultura, entre ellos la nuestra, ya expresaron durante el último Consejo de Agricultura tras el que la minoría de bloqueo persiste.

Por otra parte, cabe señalar que los 500 millones de euros anuales que la UE le dedica al Programa están presupuestados en las actuales Perspectivas Financieras para los dos años próximos.

A lo largo y ancho de la UE, el número de ciudadanos que dependen de esta muestra tan básica de solidaridad, se incrementa día a día. La obstinación de unos pocos, empeñados en dirimir si son galgos o podencos, nos avergüenza a muchos, especialmente cuando estamos hablando de un derecho tan básico como es el del acceso a la alimentación.

Espero que la reciente victoria de los socialdemócratas en Dinamarca ayude a romper la minoría de bloqueo. En todo caso, es bueno saber que la Presidencia polaca tiene el firme objetivo de superar todos los obstáculos llegando incluso a elevar el debate a la próxima Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno. Para ello cuenta con el apoyo mayoritario del Parlamento Europeo.