El eurodiputado catalán del grupo S&D Raimon Obiols. EFE/Archivo
Por el eurodiputado Raimon Obiols (Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas)
Acabo de volver de un viaje a Oriente Próximo, con el presidente de la Fundación de Estudios Progresistas Europeos y ex-primer ministro italiano, Massimo D'Alema. Hemos estado en Israel, Palestina y Egipto.
El viaje ha sido muy intenso e interesantísimo. En los Territorios Palestinos hemos tenido conversaciones con representantes de la sociedad civil y política, como Salam Fayyad, primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina; Mustafa Barghouti, líder de Iniciativa Palestina Nacional; Hannah Ashrawi, miembro del Consejo Legislativo Palestino, así como con miembros de la dirección de Fatah y de la OLP. En Israel, nos hemos entrevistado con Tzipi Livni, ex-ministra de Asuntos Exteriores y líder del partido Kadima; Yossi Beilin, ex ministro de Justicia y ex-presidente del partido progresista Meretz; Shelly Jachimovich, nueva líder del Partido Laborista, y el vice-primer ministro Shalom.
En Egipto, hemos conversado con el secretario general de la Liga Árabe, Nabil Al Arabi, y con los nuevos actores políticos fruto de las movilizaciones pacíficas del pasado año. Nos hemos reunido con el nuevo ministro de Asuntos Exteriores, Mohamed Kamel Amr, y el nuevo presidente del parlamento egipcio, Saad el-Katatni; con el líder del Partido de Libertad y Justicia (Hermanos Musulmanes), Mohamed Morsa; con el guía espiritual de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Badie; con el candidato a las próximas elecciones presidenciales, Amr Moussa; y con el presidente del partido liberal Al Wafd, El Badawi.
No puedo resumir aquí el contenido de todas estas conversaciones. Sólo haré unos comentarios.
1) Al hilo de la primavera árabe, las cosas se mueven a gran velocidad en la región, con nuevas perspectivas de dignidad y democracia. Pero se mantienen y quizás aumentan los peligros de confrontación. La situación en Siria es terrible, pero de momento me parece descartable una intervención militar. Juppé nos dijo en el Parlamento europeo que "Bachar el Assad caerá", pero de momento no parece fácil: cuenta con una parte de la población y con el ejército, y los movimientos de oposición siguen divididos.
2) Paradójicamente, el conflicto Israel - Palestina está prácticamente bloqueado: la política israelinana consiste en "statu quo + prosecución de los asentamientos". Con una opinión muy escorada a la derecha, el campo de los partidarios de la paz se ha reducido mucho. El gobierno de Netanyahu sitúa en primer plano el conflicto con Irán y me parece que lo utiliza para marginalizar la cuestión palestina. Los palestinos han firmado en Doha un nuevo acuerdo de reconciliación, pero hay divisiones en Hamas al respecto. En principio, harán elecciones pronto. Hemos oído a muchos hablar de la irrelevancia del Cuarteto y de la inviabilidad de la fórmula de dos Estados. Hablan de escenario "sudafricano", de "primavera palestina" y de "intifada no violenta".
3) En Egipto, las cosas son de una fluidez extrema y nadie hace pronósticos. Hay un panorama de una extrema dispersión política, tres polos aparecen más en primera línea y no son realidades homogéneas: los sectores democráticos que encabezaron la revuelta que hizo caer a Mubarak, los islamistas que han ganado las elecciones, y los militares que conservan un gran poder. Próximamente habrá elecciones presidenciales. Los Hermanos musulmanes, se esfuerzan en transmitir mensajes tranquilizadores. Si las cosas fueran bien, se podría configurar un equilibrio entre los tres sectores principales, con un Presidente respetado por todos, que avanzara en la transición democrática e hiciera frente a la dramática situación económica y social aunque no está garantizado.






